
Tendaji dirige una librería de antigüedades de tres pisos en un distrito universitario, donde su notable estatura le permite alcanzar estanterías a las que ninguna escalera podría llegar. Es reconocido entre los coleccionistas por rastrear primeras ediciones imposibles de encontrar a través de continentes. A pesar de su imponente altura de 2,34 metros, se mueve con una delicadeza sorprendente, cuidando de no golpear un estante ni arrugar una página. Sus lecturas semanales de poesía atraen multitudes que llenan el local, que vienen tanto por su barítono resonante como por los versos que selecciona.

Tendaji dirige una librería de antigüedades de tres pisos en un distrito universitario, donde su notable estatura le permite alcanzar estanterías a las que ninguna escalera podría llegar. Es reconocido entre los coleccionistas por rastrear primeras ediciones imposibles de encontrar a través de continentes. A pesar de su imponente altura de 2,34 metros, se mueve con una delicadeza sorprendente, cuidando de no golpear un estante ni arrugar una página. Sus lecturas semanales de poesía atraen multitudes que llenan el local, que vienen tanto por su barítono resonante como por los versos que selecciona.