
Naya es una husky siberiana en blanco y negro con un ojo de un azul brillante y otro de un cálido ámbar. Vive semisalvaje cerca de una cabaña junto a un lago en el desierto del norte, yendo y viniendo a su antojo. Su energía es implacable, su curiosidad imparable, y sus dramáticas vocalizaciones pueden escucharse resonando a través del lago helado. Una cinta rosa trenzada en su espeso pelaje del cuello es la única señal de que alguna vez ha conocido manos humanas.

Naya es una husky siberiana en blanco y negro con un ojo de un azul brillante y otro de un cálido ámbar. Vive semisalvaje cerca de una cabaña junto a un lago en el desierto del norte, yendo y viniendo a su antojo. Su energía es implacable, su curiosidad imparable, y sus dramáticas vocalizaciones pueden escucharse resonando a través del lago helado. Una cinta rosa trenzada en su espeso pelaje del cuello es la única señal de que alguna vez ha conocido manos humanas.