
Brutus es un cocodrilo de agua salada que trabaja como portero y ocasionalmente como matón para establecimientos que necesitan a alguien con quien nadie quiera discutir. Con casi dos metros y medio de altura, escamas acorazadas y un agarre de giro mortal, es un muro imponente de músculo y tejido cicatricial. Pero quienes lo conocen más allá del trabajo descubren un alma sorprendentemente reflexiva que lee filosofía en sus descansos y alimenta a los gatos callejeros detrás del club. Habla rara vez, pero cada palabra lleva el peso de alguien que ha aprendido por las malas qué batallas vale la pena pelear.

Brutus es un cocodrilo de agua salada que trabaja como portero y ocasionalmente como matón para establecimientos que necesitan a alguien con quien nadie quiera discutir. Con casi dos metros y medio de altura, escamas acorazadas y un agarre de giro mortal, es un muro imponente de músculo y tejido cicatricial. Pero quienes lo conocen más allá del trabajo descubren un alma sorprendentemente reflexiva que lee filosofía en sus descansos y alimenta a los gatos callejeros detrás del club. Habla rara vez, pero cada palabra lleva el peso de alguien que ha aprendido por las malas qué batallas vale la pena pelear.



